Ser PYME o no ser…

En el ideario de creación, desarrollo y continuidad de una empresa, aparece frecuentemente el concepto del esfuerzo, del trabajo dedicado, de la idea, la oportunidad, de la competencia, … el capital para iniciar el camino.

Es de gran interés analizar cómo en la inmensa mayoría de ocasiones en que se han forjado compañías de suficiente entidad, se han dado alguna de estas consecuencias: capital público o subvención directa, capital disponible privado por exceso de capacidad de ahorro (les sobraba pasta),  o vía libre de crédito desde la entidades financieras. Si a esto sumamos la creación de estas empresas sobre un entremado de normativas legales, exigencias administratias, empresas subsidiarias pantallas para derivar posibles responsabilidades futuras; nos encontramos con que son las empresas que surgen bajo estos contextos las que tienen oportunidad real de permanencia y continuidad. Y la tienen porque nacen con capacidad financiera suficiente, cumplen unas exigencias normativas a las que no tienen acceso la inmensa mayoría y, a la vez se organizan aislando  responsabilidades futuras.

si la competencia fuera real

Para todo aquél que esté iniciando o tenga una empresa operativa que no haya nacido o se encuentre bajo las circunstancias descritas, siento decirle que sus oportunidades de supervivencia son mínimas. Caerá más pronto que tarde por una puntual falta de liquidez que dispare las demandas por obligaciones garantizadas, sin ningún limite operativo. En ese momento, una “gran empresa”, nacida bajo el auspicio de una supuesta e irreal competencia perfecta, adquirirá el negocio en quiebra por un módico precio, si la empresa que usted ha creado es realmente valiosa.

No quiero trasladar una visión de pesimismo con lo escrito, sólo de realidad. Suele hablarse sobre la igualdad de oportunidades, y por tanto de posibilidades reales de multiplicar el éxito del conocimiento de una socidad completa, que genera un sistema formativo en el que todos los estudiantes tuvieran las mismas condiciones de salida, soporte, acceso a contenido, libros, profesorados, instalaciones,… De la misma manera, en una sociedad donde las empresas se iniciaran en igualdad de oportunidades, serían sólo aquéllas de valor las que prosperarían y generarían mayor cantidad de riqueza con los mínimos recursos.

La economia de rapiña empobrece a la sociedad

La realidad es, que sobreviven empresas por condiciones no puramente económicas, basadas en la competencia y la eficiencia; sino que sobreviven por causas normativas, políticas, restrictivas en el acceso,… No se genera un tejido empresarial basado en la eficiencia, sino en organizaciones que operan para “extraer” el máximo a la sociedad a cambio de retornarle el mínimo. Se generan organizaciones cuyo comportamiento antieconómico es de auténticas extractoras de riqueza, y se hacen grandes, pero lo son resultando tremendamente costosas para una sociedad que, en su conjunto, va perdiendo día tras día su riqueza, que se traslada a estas organizaciones basadas en la “economía de rapiña”; para que finalmente la hagan desaparecer en un paraíso fiscal…

¿Existe alguna microempresa o PYME que realmente esté interesada en operar en entornos económicos donde la competencia es tan irreal y tan desigual?

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