La voluntad dispara la motivación para el logro de los objetivos comerciales

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Dirección Comercial BlogEste es el gran cambio respecto a otros momentos comerciales y por lo que andan revueltos buena parte de los directores comerciales: ¿Para conseguir la cuota de ventas los vendedores necesitan tener la férrea voluntad de conseguirla o estar lo suficientemente motivados para realizar las tareas necesarias para el logro? La sociedad actual no está orientada a la voluntad, les parece un ordenamiento excesivo y contrario a este tiempo de orientación a lo que te apetece en cada momento. Parece que la motivación, mejor dicho, la automotivación debe ser el elemento impulsor de nuestra acción, pero la motivación intrínseca no se vende en las farmacias. La voluntad no es el extremo opuesto a la libertad -al contrario- es la conexión que nos lleva a la motivación.

Hace años, la sociedad te educaba en lo que debía de ser, con lo que te facilitaba una serie de objetivos y acciones, su…

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El primer paso para resolver el lío de las empresas familiares

Competitivo, en qué y con respecto a quién

competitivos… en qué y respecto a quién

La actual depresión económica en España, las continuas noticias, análisis y debates al respecto en diferentes medios de comunicación, ha llevado a que algunos conceptos económicos formen parte de nuestro día a día.

Uno de estos conceptos es el de “los mercados”, en plural. Nadie los ha visto, nadie los ha tocado, pero están ahí. Son caprichosos, cuasi infantiles en sus actitudes y difíciles de interpretar por la inmensa mayoría de los ciudadanos. Existe una minoría que sí los interpreta, y esta capacidad interpretativa no sé si será la causa, o el efecto, de la acumulación de riqueza y generación de desigualdades y sufrimiento.

Competitivo, en qué y con respecto a quién

El otro concepto, “la competitividad”. Ser competitivo supone serlo en algo concreto: el más rápido corriendo, el más sabio físico, el mejor programador. Pero además no se puede ser categoricamente el más, se tiene que fijar un criterio de comparación, que delimita nuestro espacio de competitividad, somos limitados y sólo podemos coseguir logros limitados: podemos el más rápido corriendo del continente europeo, o de la competición de formula 1, el más sabio físico cuántico o astrólogo,…

Deberemos  fijar unos objetivos, unas metas, unos logros; definir una ruta para su logro, una evolución basada en criterios realistas, una medición de los que se va avanzando, decidir en cada momento si lo que se está obteniendo es bueno,  y si merece avanzar, cambiar de camino o parar. Ser competitivo es una actitud para lograr el objetivo, es un deseo de mejora, de evolución, de superación… ¿esto es así en economía?

En economía, la competitividad, a diferencia de los mercados, sí se toca, se sufre, en su nombre han fallecido cientos de personas en las últimas semanas en un lejano país asiático. Quizá usted no se haya enterado, es posible, uno de los clientes de la empresa competitiva que se hundió es uno de los grandes distribuidores en España y vetaron la noticia con la amenza de eliminar inserciones publicitarias en los medios. Así es la competitividad, un deseo a conseguir, y unos daños colaterales (directos má bien) a ocultar.

Esta semana un ministro alemán afirmaba que España debe sufrir una devaluación interior adicional del 25% para ser competitiva. No voy a entrar en muchos detalles respecto a la afirmación, sólo poner sobre la mesa que desde que estamos devaluándonos, las grandes empresas y fortunas de este país (alrededor del 1% del número de empresas y habitantes), han visto incrementar su riqueza, mientras miles y miles de personas y familias sufren hambre, pierden hogares, asistencia médica, derecho a la educación, a la asistencia, pierden esperanzas, sufren… Imaginen ese 25% adicional que supondría de sufrimiento, llanto, daño, sobre una masa de habitantes en la situación que se ecuentran ya actualmente…

¿Y con qué objetivo? Con el de ser competitivos, porque ¿económicamente ser competitivos es un fin en si mismo? Fijémonos en el plan de economía que se plantea para España, tanto desde su gobierno como desde el gobierno de la UE. Si los salarios bajan (muchísimo), si se eliminan beneficios sociales (todos a ser posible), si se eliminan derechos de los trabajadores (total desparición); inversores internacionales tendrán confianza en España y vendrán aquí a instalar sus centros de producción. Desde mi punto de vista, estas afirmaciones son de tal y tan terrible estupidez, son unas afirmaciones tan diáfanas, tan poco realistas, tan carentes de justificación en sí mismas, que no merecen análisis per se.

Sirvame usted bien y barato

Sí merece el análisis la intención de quien las genera: para los centro europeos fabricar en lejanos países asiáticos, no es tan eficiente como se pensaba: gobiernos que no se pueden controlar, salarios que tienden al alza, lejanos centros de producción con problemas de control, el coste de transporte, países más interesados en relacionarse comercialmente con USA y China que con Europa, malas infraestructuras… ¿y si convierten el Sur de Europa en su extremo oriente particular? ¿Y si países con gran parte de su población universitaria, con capacidades técnicas trabajara por 200€ al mes, sin beneficios sociales ni derechos laborales? ¿Y si aprovechamos sus carreteras, puertos, aeropuertos para nuestra producción, porque al fin y al cabo se ha pagado con nuestro dinero? ¿Y si somos capaces de controlar a estos países directamente a través de la deuda país, como se ha hecho tradicionalmente con Sudamérica y extremo Oriente? Y si, además ¿tenemos por cuatro duros unos camareros que nos sirvan durante nuestras vacaciones y unos asistentes que nos cuiden durante nuestra vejez, bajo el sol?

Cada vez que usted escuche que se busca la competitividad, y no se hace referencia en qué se quiere ser competitivo y respecto a quién se quiere lograr, hágase las preguntas que le acabo de formular, porque si omiten la respuesta, es porque no hay intención de mostrarla, y si no hay intención de mostrarla, es momento de darse cuenta de lo oscuro de sus objetivos…

¡Por favor, quiere alguien crear industria!

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Dirección Comercial BlogEsta es una verdad como un templo. De eso están formadas las grandes naciones y cuando abandonan ese modelo -aunque sea de forma mixta- entran en declive. Los gobiernos nos dicen que debemos ser emprendedores, pero esconden su verdadera intención: “Búscate  la vida que no voy a ayudarte”. El emprendedor que tiene valor es el que crea entornos industriales, puesto que puede aportar gran valor y buen número de empleos. ¡Qué se lo pregunten a Alemania o a los EEUU! En esta última nación la fabricación local está desapareciendo, son infinidad sus importaciones desde Asia.

Una industria no tiene por qué estar constituida de máquinas y plantas de producción, también es industria el cine, la informática, el sector editorial, etcétera. Lo importante es que haya transformación y cuanto mayor valor añadido exista mejor. Cuando nos aprovechamos de una oportunidad puntual, cuando emprendemos con el ánimo de vender rápidamente, no existe…

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microempresa, empleados e inversion

Para la capacidad operativa y financiera de una microempresa, la incorporación o no, de un nuevo empleado a la organización plantea retos de altísima envergadura, que deben ser analizados con el suficiente detalle y concrección.

Una manera de identificar el trabajo asalariado sería como  otro recurso que entra y sale de nuestro proceso de producción en función de cargas y, orientado y dirigido a resolver una necesidad concreta, en un momento determinado del tiempo. Estaríamos así materializando la deshumanización de esa aportación a nuestra organización. La cuestión es, si dentro de una microempresa podemos actuar de semejante manera, sin perjuicio hacia nosotros mismos.

la incorporacion de un nuevo trabajador no es valadi

Si la organización está definida por un número pequeño de personas, la incorporación de un nuevo empleado resulta en un impacto tremendo en todos los niveles, entre otros: financiero, inmediatamente supone un incremento de nuestros costes; organizativo, inmediatamente supone el cambio de nuestro modelo operativo al dar cabida en nuestros procesos a un nuevo recurso; social, debe integrarse con nuestra cultura empresarial, y en la microempresa existe además una microsociedad estable y permanente en el tiempo.

Analizado en detalle y, siendo conscientes de estos impactos, debemos ser capaces de valorar la aportación que el nuevo empleado aportará a la organización. En primer lugar debemos tomar consciencia de la capacidad o no de absover esa labor de manera eficiente con nuestro equipo actual, mediante las necesarias modificaciones operativas. Si consideramos que esto no es posible, debemos proceder a valorar.

La aportación del nuevo empleado debe ser superior a los costes y riesgos que nos generará y, no sólo debe ser superior; debe ser creciente en el tiempo, por la capacidad de adaptación, integración y transformación que nuestra organización pueda tener; interiorizando todas las aportaciones positivas del nuevo empleado y, reduciendo o eliminando las de carácter negativo.

Así visto, antes de tomar la decisión de iniciar la búsqueda de un nuevo empleado, deberemos ser capaces, por muy pequeños que seamos como empresa, de identificar las labores que realizará, el impacto de éstas, su necesidad en el momento actual, el esfuerzo que supondrán, la necesidad de capacitación y experiencia, la valoración de la aportación económica a la organización y, finalmente el coste que podemos asumir como microempresa. El coste, lo coloco deliberadamente al final porque, si los análisis de las aportaciones se realizan en profundidad y se valoran suficientemente bien, seremos capaces de entender la necesidad de búsqueda, no sólo de un nuevo empleado, sino la oportunidad económica del puesto a cubrir.

Si hiciéramos a la inversa, basando la oportunidad de un mercado laboral con costes a la baja, y utilizamos el criterio simplista de tener la opción de contratar en malas condiciones una persona sobre cualificada, que es viable de sustituir a uno de mis actuales empleados, que llevan toda la vida, pero que finalmente están menos cualificados y cobran más; suponiendo este criterio que nuestra organización tiene una adaptación y flexibilidad a priori, capaz de interiorizar y asumir cambios tan drásticos sin sufrir; estamos cayendo en la decisión de quebrar nuestro proyecto empresarial irreversiblemente.

una mala evaluacion puede provocar una crisis irreversible

Los empleados que nos han acompañado en el camino son, el pilar de nuestra empresa, son con quienes ésta ha llegado hasta donde ha llegado. Si hemos crecido con éxito, sólo es posible atribuirlo al conjunto, a la organización, a la micro sociedad que ha trabajado de manera organizada y coordinada para la consecución del éxito empresarial, compartido mediante los tipos de acuerdos, relaciones y contratos que existan entre los participantes. Si la microempresa que lo haya conseguido, o pretenda conseguir el éxito mediante el esfuerzo y las recompensas compartidas, quiebra de manera inesperada su modelo para la integración de una oportunidad mal medida, la posibilidad de fracaso aparecerá irremediablemente, y de manera irreparable.

Una aplicación que facilita la presencia online a pymes y autónomos

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Muchos autónomos y pequeños y medianos empresarios se quejan de que les cuesta mucho conseguir mantener la presencia de su negocio en internet…

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